¿Cuando tengo derecho a ser indemnizado por la cancelación de un vuelo?

Vamos a explicar de forma muy breve en que casos tengo derecho a ser indemnizado por una compañía aerea por la cancelación de un vuelo y que cantidad podría recibir.

En primer lugar vamos a analizar la causa que podría dar lugar a la reclamación:

Circunstancias ordinarias o extraordinarias.

La cancelación del vuelo no puede deberse a una circunstancia extraordinaria que no podría haberse evitado incluso si se hubieran tomado todas las medidas razonables, pues en tal caso y conforme con el art. 5.3 del Reglamento, el transportista aéreo no está obligado a pagar una compensación.

¿Cuales son las causas extraordinarias?

Según la normativa comunitaria tales circunstancias extraordinarias pueden producirse en casos de inestabilidad política, condiciones meteorológicas incompatibles con la realización del vuelo, riesgos para la seguridad, deficiencias inesperadas en la seguridad del vuelo y huelgas que afecten a las operaciones de un transportista aéreo.

¿Entonces en que casos es responsable la compañía?

No todas las circunstancias que acompañan a estos acontecimientos constituyen necesariamente causas de exoneración de la obligación de compensación establecida en el art. 5. 1 letra c), del Reglamento. Así, por ejemplo, aunque se considere que un problema técnico surgido en una aeronave constituye una “deficiencia inesperada en la seguridad del vuelo”.

Sólo se considerará “circunstancia extraordinaria” en el sentido del art. 5.3 cuando corresponda a un acontecimiento que no sea inherente al ejercicio normal de la actividad del transportista aéreo de que se trate y escape al control efectivo de dicho transportista a causa de su naturaleza o de su origen. De esta forma, los problemas técnicos detectados con ocasión del mantenimiento de las aeronaves o a causa de fallos en dicho mantenimiento no constituyen, como tales, “circunstancias extraordinarias” pues se consideran inherentes al ejercicio normal de la actividad del transportista aéreo que debe confrontarse ordinariamente a estos problemas técnicos que son consecuencia ineluctable del funcionamiento de estos aparatos. Por el contrario, sí se consideran “circunstancias excepcionales” los supuestos en que el fabricante de los aparatos que integran la flota del transportista aéreo de que se trate o una autoridad competente informe de que dichos aparatos, pese a estar ya en servicio, presentan un defecto de fabricación oculto que afecta a la seguridad de los vuelos. Lo mismo podría decirse en caso de daños causados a las aeronaves por actos de sabotaje o de terrorismo. Así lo declara la STJUE de 22 de diciembre de 2008.

CUANTÍA DE LA INDEMNIZACIÓN.

Regulado en Arts. 5 y 7 Reglamento nº 261/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de febrero de 2004, por el que se establecen normas comunes sobre compensación y asistencia a los pasajeros aéreos en caso de denegación de embarque y de cancelación o gran retraso de los vuelos.

La cuantía depende del modo de actuar de la compañía frente a la cancelación del vuelo.

Los pasajeros tendrán derecho a una compensación por cancelación, salvo en los supuestos del art. 5.1, letra c), del Reglamento, es decir:

(i).- cuando se les haya informado de la cancelación con dos semanas de antelación con respecto a la hora de salida prevista;

(ii).- cuando se les haya informado con una antelación de entre dos semanas y siete días y se les haya ofrecido un transporte alternativo que les permita salir con no más de 2 horas de antelación con respecto a la hora de salida prevista y llegar a su destino final con menos de 4 horas de retraso con respecto a la hora de llegada prevista;

(iii).- cuando se les haya informado de la cancelación con menos de 7 días de antelación con respecto a la hora de salida prevista y se les haya ofrecido tomar otro vuelo que les permita salir con no más de una hora de antelación con respecto a la hora de salida prevista y llegar a su destino final con menos de 3 horas de retraso con respecto a la hora de llegada prevista.

En los demás supuestos, tendrán derecho a una compensación que, de acuerdo con el art. 7 del Reglamento, será de:

  • 250€ para vuelos de hasta 1500 km.
  • 400€ para todos los vuelos intracomunitarios de más de 1500 km y para todos los demás vuelos los de entre 1500 y 3500km.
  • 600€ para el resto de vuelos, calculándose las distancias de vuelos en función de la ruta ortodrómica. (el camino más corto entre dos puntos de la superficie terrestre).

Compensación suplementaria.

Además de la anterior el art. 12 del citado Reglamento permite la reclamación de una compensación suplementaria, interpretándose ésta en el sentido de que el juez nacional puede conceder, en las condiciones previstas en el Convenio de Montreal o por el Derecho nacional, indemnización de daños y perjuicios, incluidos los daños morales, por incumplimiento del contrato de transporte aéreo (pero no incluirá el reembolso de los gastos satisfechos por el pasajero a causa del incumplimiento de las obligaciones de asistencia y atención de los arts. 8 y 9 del Reglamento, es decir, reembolso del billete o conducción hasta el destino final, asunción de los gastos de traslado entre aeropuerto de llegada y aeropuerto inicialmente previsto, gastos de restauración, alojamiento y comunicación). En este sentido, véase la STJUE de 13 de octubre de 2011 [j 4].

Horario en contratos de formación

Vamos a revisar ocho cuestiones a tener en cuenta a la hora de realizar los horarios de la actividad laboral y actividad formativa de los contratos de formación:
  1. La duración de la jornada: Máxima de trabajo efectivo de 40 horas semanales o la pactada en los convenios colectivos.
  2. Periodos mínimos de descanso:
    1. Diario: Entre el final de una jornada y el comienzo de la siguiente deberá pasar doce horas.
    2. Semanal: Un día y medio, de forma consecutiva. Para menores de 18 años, será de dos días ininterrumpidos.
  3. Jornada laboral partida: El intervalo entre una actividad y otra estará entre 1 y 4 horas.
  4. Duracción de jornada: La suma de la actividad laboral y la actividad formativa no debe superar las 8 horas de jornada.
  5. Primer año: La distribución de la jornada laboral queda repartida un 75% de la jornada al trabajo efectivo y un 25% a la realización de la formación.
  6. Segundo y tercer año: Se dedicará un 85% al trabajo efectivo y un 15% a la realización de la formación.
  7. Horarios nocturnos: Nunca se podrán establecerse horarios fuera de la franja horaria comprendida entre las 6:00 horas y las 22:00 horas.
  8. Horas extraordinarias: No podrán establecerse horarios a turnos ni realizar horas extraordinarias.

Las 10 dudas habituales en el seguro de Vida

Para asesorar con éxito ayudando en la protección.

Uno de cada cinco clientes potenciales asegura que no dispone de un seguro de Vida sencillamente porque no es algo en lo que piense.

Pero hemos de considerar que “debemos ser conscientes de la existencia de ciertos riesgos que no podemos controlar y que podrían cambiar el rumbo de nuestras vidas. Por ello, y para garantizar nuestra estabilidad y protección, así como la de nuestra familia, es necesario conocer bien las características de un seguro de vida. Este tipo de soluciones permite asegurar nuestro futuro y el bienestar de los nuestros cubriendo sus necesidades básicas (hipoteca, continuidad de los estudios, etc.) en caso de que el asegurado fallezca o tuviera que dejar de trabajar debido a una invalidez”.

Según un estudio sectorial, solo el 19% de los clientes que suscribe uno de estos seguros entiende la información que contiene. El informe estima que el 60% de los clientes del sector seguros es incapaz de entender el 80% del contenido de las pólizas. Por ello, el siguiente decálogo nos permite desmontar “dudas habituales y razonables” de los seguros de vida con el objetivo de clarificar y hacer más sencillo este producto de ahorro y prevención.

1.- ¿Qué nos aporta el seguro de vida?

El verdadero valor de un seguro de vida no reside en el capital asegurado sino en la tranquilidad de saber que tanto uno mismo como su familia estará protegido en caso de que surja cualquier imprevisto.

El seguro de vida permite asegurar un riesgo desde el primer momento de su contratación, durante el tiempo que se estime oportuno y cubriendo cualquier tipo de eventualidad.

 2.- ¿Los seguros de vida son caros?

Se tiende a pensar que se trata de un seguro caro, propio de las rentas altas. Tenemos que romper con la creencia errónea de que son caros. Los seguros de vida son productos muy asequibles con una relación coste/beneficio ventajosa.

 3.- ¿Cuánto debo asegurar?

El capital asegurado es una opción que debe valorar cada cliente dependiendo de su perfil, nivel de ingresos, expectativas y circunstancias personales. Lo idóneo, como regla general, es cubrir entre 3 y 5 veces los ingresos anuales de la familia para que, en caso de ocurrir algún imprevisto, la economía familiar no se desestabilice.

 4.- ¿Quién puede cobrar un seguro de vida?

El asegurado nombra un beneficiario y éste debe estar informado de la existencia de la póliza. En el caso de no figurar específicamente un beneficiario, los beneficiarios serán sus herederos legales; es decir su cónyuge, sus hijos por partes iguales, sus padres, etc. en orden de descendencia.

El asegurado puede modificar a sus beneficiarios cuantas veces desee.

 5.- Si soy joven, ¿me compensa contratar un seguro de vida?

Los seguros de vida suelen ir más allá de la clásica definición e incluyen varios supuestos que ocurren, independientemente de la edad, en los que el asegurado no pueda seguir trabajando, tales como invalidez permanente absoluta y diversas enfermedades como el cáncer o dolencias cardiovasculares.

 6.- ¿Es obligatorio contratar un seguro de vida con una hipoteca?

Hoy en día, es habitual que muchas entidades bancarias vinculen la contratación de una hipoteca a productos adicionales como los seguros de vida y hogar. En caso de contratar un seguro de vida vinculado a la hipoteca, lo idóneo es que el seguro de vida cubra el 100% de la hipoteca en el caso de que uno de los miembros de la pareja fallezca.

 7.- ¿Es obligatorio hacerse un chequeo médico para contratar un seguro de vida?

Algunas compañías aseguradoras exigen un reconocimiento médico en función de la edad del asegurado y el capital asegurado o, en su defecto, responder con veracidad a un cuestionario detallado con preguntas muy específicas sobre salud, hábitos y estilo de vida pues es una forma de medir el riesgo de la póliza.

 8.- ¿Puedo contratar un seguro de vida si tengo una enfermedad?

Las aseguradoras deben estudiar individualmente cada solicitud para poder ofrecer al cliente la solución que más se adapte a sus necesidades. Una vez estudiado el caso en particular y en función de la tipología de la enfermedad, podrá llevarse a cabo la tramitación de una póliza de vida con normalidad o, dado el caso, se aplicaría una sobreprima, una exclusión o una limitación de garantías. Por lo que es totalmente posible que una persona con una enfermedad, crónica o no, pueda contratar un seguro de vida.

 9.- ¿Qué coberturas adicionales tiene un seguro de vida?

Además de las tradicionales de este producto, existen multitud de coberturas opcionales que pueden adherirse al seguro tales como Invalidez Permanente Absoluta (IPA), diagnóstico de cáncer masculino y femenino, diagnóstico de enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio o accidente cerebrovascular), doble capital por accidente, indemnización por enfermedad o accidente e incapacidad profesional total y permanente. Estas pólizas también incluyen servicios enfocados a ayudar a las familias ante cualquier contingencia, tales como orientación médica 24 horas, orientación psicoemocional, ayuda a domicilio y, entre otros, testamento online y servicios jurídicos.

10.- ¿A qué edad debo considerar contratar esta póliza?

Aunque el seguro de vida ha estado históricamente muy vinculado a la tranquilidad familiar, lo cierto es que la edad de contratación de la póliza no tiene que coincidir con la de formar una familia. Un seguro de vida también es un aliado para situaciones accidentales de discapacidad y una forma de ahorrar, por lo que, a la hora de contratarlo, habrá que tener en cuenta múltiples factores relacionados con la situación laboral y/o financiera. Si bien, la mayoría de los expertos coinciden en que la franja ideal para la contratación del seguro de vida oscila entre los 30 y los 50 años.